Hipocresía

Con una triste cadencia, calculo que diaria, nos enteramos de atentados en Oriente Medio donde mueren treinta o cuarenta personas. La nota sale en un recuadrito, a veces con una foto de una calle polvorienta, de un niño con la sangre seca, sucio y no más. Estamos hablando de que todos los días suceden atentados como los de Manchester, los de Paris, los de Londres, solo que en sitios donde pareciera que la muerte no vale lo mismo, que no cotiza en dólares, euros o libras. Solo la Madre de todas las bombas mató a más de cien personas inocentes (aunque quería matar terroristas).

Y en las redes sociales pocos o ninguno colocan sus fotos de perfil con la bandera de Siria, de Yemén o de Irak; Nadie dice “Todos somos Afganistán”. Ningún artista corporativo va a ensuciarse de polvo y arena a hacer recitales a beneficio en esos países. Será que Ariana Grande no tiene mercado allí, será que esos muertos en el fondo son nadie, agua pasada que no toca molinos, que son ni siquiera números… Víctimas silenciosas que no molestan al imaginario occidental, igual que los millones de desplazados, desnutridos y presos sin causa de mi tierra: víctimas que no interrumpe a la grey para que puedan -¡tan benévolos!- compartir fotos de perros abandonados, de gatos en adopción, que no les distrae para que puedan impregnarse del último chimento de la última estrella.

La hipocresía es más grande que la línea del ecuador, envuelve la tierra como un viento vacío que congela las cabecitas de este lado del mundo. Eso sí, cada tanto hablemos de África, por favor ¡ahí es donde podemos sacar licencia de sensibles! ¡Hablemos-de-África! Que es el tercer mundo, sí, pero ¡qué tercer mundo! Hermoso con sus leones, sus jirafas y elefantes, sus documentales de National Geographic, sus zulúes bailando por mejores cazas, su Serengueti, sus niños hambreados de enorme mirada. Por África sí hagamos conciertos, queda uno tan bien…

Me da mucha gracia –por no llorar- que haya gente que dice espantada “¡Se viene la tercera guerra mundial!” como si ya no hubiera llegado hace rato, como si no asolara la Tierra desde hace tantos y tantos años… Pero claro, las guerras mundiales se cuentan solo en caso que entren en conflicto entre sí los vecinos del primer mundo, si la cosa es en la periferia a lo sumo es chusmerío de terroristas, o ataques preventivos a esos salvajes que no saben otra cosa que disparar y explotar por los aires.

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Autor: Mariano

Bibliotecario por adopción, escritor por inquietud, argentino por azar, pero sobre todo humano. En actitud de búsqueda, pero sin plantearme mucho qué estoy buscando.

2 comentarios en “Hipocresía”

  1. Y es que, lo de mirarse el propio ombligo y creerse el ombligo del mundo, resulta patético, y sobretodo muy corto de miras. En fin, es lo que hay… en este “Primer Mundo”.
    Saludos Mariano, totalmente de acuerdo con tu reflexión.

    1. Hola Leo! qué gusto leerte. Sí, es verdad. La visión de las personas termina siempre acotada por los medios de comunicación que consumen. Hay un cauce visual completamente intencionado que hace que veamos algunas cosas y otras no.
      Por eso ustedes los fotógrafos son tan importantes: por la capacidad de mostrar lo que otros no ven.
      Abrazo grande!

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